La Sirca nace en 2009 en Santa Ana, Valle de Colchagua, a cuarenta kilómetros del Pacífico. Es un proyecto familiar, no una inversión de portafolio: cada detalle, del viñedo a la última copa servida, lleva la firma de quienes lo concibieron.
Nuestro nombre viene del quechua sirca — vena. La idea es simple: el vino, como la vida, fluye mejor cuando es libre y auténtico. Se nota en la copa: fruta fresca, acidez viva y notas especiadas que aparecen con la guarda.
En La Sirca encuentras experiencias auténticas, hechas a la medida de quien las vive. El vino abre la puerta. La hospitalidad hace el resto. Eso es Vineyard Hospitality.